Bajista busca a baterista para iniciar proyecto

Una tarde, como muchas otras, me encuentro mirando como quien no quiere la cosa el famoso hito de la Escuela de Arquitectura (siempre me  ha gustado ojear las nuevas publicaciones del Hongo) cuando leo este mensaje: “Bajista busca a baterista para iniciar proyecto”.

Pienso: ¡Increíble!, este simple y conciso, pero infinitamente potencial, comunicado entre Anónimo A y potenciales anónimos G,D,M {movimiento inclusivo para reinvindicar a las letras siempre ausentes de estas enumeraciones} que con su inocente presencia transforma tapizando en yuxtaposiciones atemporales las superficies horizontales, verticales, curvilíneas, duras y silenciosas de la ciudad en invitaciones que cautivan y lanzan una invitación abierta a iniciar una nueva historia de dos o más, a través de un simple papel, alguna tinta y unos pedacitos de cinta scotch. 

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Memoria y territorio (1948)

1948: un paralelismo dicotómico entre Costa Rica y Colombia

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Entre más viajo, más quiero regresar a mi país. Pero nunca me sentí como después de este último viaje a Colombia. La intimidad de las relaciones humanas que se dieron por la oportunidad, la curiosidad y la apertura del paisa para conversar sobre su dolor y sus pérdidas como reflejo y recuerdo permanente de su identidad de guerra, conflicto y violencia, retorno perturbada, con un nudo en el corazón y ojos atentos a las lágrimas a mi país, Costa Rica.

El paralelismo luego de visitar el Museo Casa de la Memoria, punto de quiebre en el recorrido emocional por la historia (pasado y presente), caigo en la cuenta la divergencia histórica entre mi país y el suyo acontecida en el año 1948.

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Mi infancia tras las rejas

Escrito en 2012 y reescrito en el 2013


“No puede ser / Esta ciudad es de mentira / No puede ser que las brujas sonrían a quemarropa / y que mi insomnio cruja como un hueso / y el subjefe y el jefe de policía lloren /  como un sauce y un cocodrilo respectivamente / no puede ser que yo esté corrigiendo las pruebas / de mi propio elogiosísimo obituario / y la ambulancia avance sin hacerse notar / y las campanas suenen sólo como campanas.

No puede ser / Esta ciudad es de mentira / O es de verdad / y entonces / está bien / que me encierren.

{Fragmento_ Esta ciudad es de mentira. Mario Benedetti}

No crean que no he conocido la sensación de estar tras las rejas,  desde niña esa ha sido la realidad y el primer plano a través del cual veía pasar la vida en mi barrio. En la casa en que vivía cuando tenía 4 años,  jugué con el único vecino que conocí en mi vida a través de las rejas que separaban nuestras casas. Mi parque era el garaje,  mi play la imaginación. Las visitas al Parque de la Paz o al Polideportivo de San Francisco de Dos Ríos se daban solamente en ocasiones especiales,  la primera con mis abuelos donde me tiraba del monte con un pedazo de cartón,  volaba cometas y lanzaba burbujas de jabón al aire y la segunda en diciembre para probar los juguetes de navidad.

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Cita

Ahora  [20-03-09]

Agua golpeteando

Tren pasa en la lejanía

Tan lejos estoy de casa

Y quizás tan cerca

 

Aire frío, manos dormidas,

Deseos perdidos, y sueños hundidos

Tiempo fluye, no entiendo

¿Qué pasa aquí con el tiempo?

 

Suceden, cosas suceden

Pasan como el tren

En la lejanía…y yo

Tal cual agua,

Golpetea para ser oída

 

Boca seca, manos dormidas,

Corazón temeroso, ojos  fundidos

Quien busca encuentra

Y quien no busca

también…

Afectaciones simultáneas citadinas

                   Redactado en 2007


Verdaderamente las afectaciones entre la ciudad, el ser humano, el artista, los objetos y el espectador, refuerzan la importancia del estudio de estos entornos y  sus implicaciones en el desarrollo de la personalidad individual versus la consolidación de una creación histórica social. La saturación que recibe el ser urbano a partir de los estímulos nerviosos multiplicados por una enajenación individual hacia la masa urbana, resulta en las ciudades en que vivimos.

Resulta interesante la acotación de Simmel, al relacionarlo todo con la economía, y el poder que ejerce  el dinero sobre las rutinas y expresiones humanas. Razón tiene al proponer que mis relaciones sociales citadinas son meramente transacción de bienes, lo que conlleva a una relación impersonal y necesaria, mientras que en el campo mi interacción por contacto directo con los productores proponen ambientes más sociales y de  creación de personalidad.

Nos sentimos y vemos como seres iguales en un océano que lo confunde y lo amalgama todo, conduciendo a una visión unificada del modo de ser de  sus habitantes para lograr una armonía durante las transacciones mencionadas. Esto conduce, como bien dice, Simmel, a una pérdida de la identidad individual, una anulación de la subjetividad del mismo y una necesidad hiriente a  acorazarnos en nuestras expresiones escandalosas de personalidad, para así “gritar” y ser oídos.

Es tanta la información para procesar que el cerebro la ignora, hay tanto de todo, que al cerebro al no producirle placer alguna particularidad ya  que no tiene tiempo para seleccionarla, éste lo homogeniza y desvaloriza para así poder continuar con las actividades transaccionarias sin dificultades. Los “muertos vivientes” de la ciudad, que deambulan sin saludarse, mirarse o siquiera aceptarse como individuos, todos solos pero hacia la misma parada de bus, para seguir solos hasta  llegar al hogar donde mi personalidad  queda guardada en el guardarropa cuando salgo a enfrentarme la ciudad.

La pregunta que yace en la mesa es ¿De qué  manera el individuo puede conectarse con los demás individuos y con un medio que lo niega a él mismo como individuo? Las formas que actualmente utiliza el citadino para relacionarse con la ciudad es física, más o menos intelectual, pero no emocional. ¿Y de qué manera se crea una relación emocional con un entorno creado para ser la sede de la actividad , que siendo masiva, es la más racional: comercio y producción en  masa? Tal vez, la respuesta está en la pregunta, y en el origen mismo de las ciudades. Para que la ciudad mantenga una relación emocional con sus habitantes, ésta debe urgentemente cambiar su carácter comercial, transaccionario por uno social, cultural, artístico, ambiental y moral. Un contexto en donde el individuo y no la masa sean el personaje principal. Pero queda otro problema: el bombardeo de estímulos constantes y vertiginosos, muestra de esa expresión de individualidad pasmada en la arquitectura  de intereses privados que busca resaltar POP!! en la mancha urbana. Son gritos tras gritos tras gritos  hasta que lo único que queda es ruido. HAY QUE CONTROLAR EL RUIDO, ARMONIZAR…para así permitir  una lectura de la ciudad, una coherente sinfonía de individualidades como en un coro, y el urbanista junto con la administración pública y los fondos privados deberán conjugarse en un conductor con una canción en mente y un ansioso público esperando disfrutar al fin de las bellezas y potencialidades que sabemos que nos puede brindar la ciudad. La ciudad de nuestros sueños.

refs

Simmel, G. (1977) La Metrópolis y la vida mental

Enlace

Noticias en los medios de comunicación sobre “Los perseguidos”

Cita

Poema “Perseguidos 2” por Luis Fernando Higuita

Ahora por usted señor
Demócrata de pura sangre.
Adalid de la patria, y la Equidad, prócer de la patria.
Nos han perseguido
Todos los males,
desde que vimos la luz del día.
Heredamos la pobreza y miseria.
El hambre y la sed han sido nuestros fieles compañías.
Luego excluidos del desarrollo
Económico del país,
escribir y leer si acaso,
la salud no sabemos que significa esa palabra,
Trabajo desahuciados por mala conducta.
Cuando estamos bajo la sombra
y cubiertos por ese mundo de cemento
En aparente paz, usted y sus esmad irrumpen en
Este infierno y nos
Arrojan a la cera.
Como principio
De este peregrinaje hacia el rio:
Calle, glorieta, oreja, y
Ahora en este corredor de la muerte.
Señor su imaginación
Que le dice: `el agua es nuestro destino,
O un balazo en la frente.
Cree usted que es
Lo que merecemos.
Sigo pensando en el Próximo paso;
Aquí tiene de aliados a los
Guardianes del espacio público
Que nos visitaran
A diario,
Impidiendo que levantemos:
La voz, un palo
O un plástico Por si acaso.