Aproximaciones a la crisis y el sentido de la arquitectura

Redactado en el 2008


Primero que todo la arquitectura surge por un problema, el cual genera una idea, generando un proceso de pensamiento para llegar a proponer varias soluciones, pero se vuelve arte cuando se debe elegir la que mejor responda a los individuos y contexto específico.  La arquitectura es una organización espacial dentro de una organización natural-universal. Es un orden dentro de un orden superior. Dentro de ese orden es espacio, es forma, es luz, todo esto conjugado en la ar quitectura como proceso y como respuesta emocional y existencial. El ser humano trasforma ese espacio en un lugar cuando hay una comunicación entre el ser emocional y el espacio de la misma cualidad (en esencia). Pero mi concepto de arquitectura es que la Arquitectura es la esencia del vacío, generando en mi varias cuestionantes existenciales, y por esto me gusta.

La arquitectura es parte del todo y es el todo de la parte. Desde la antigüedad, la arquitectura ha sido usada principalmente como refugio físico. Al volverse un refugio físico permanente, éste se vuelve parte del ser emocional, así como del paisaje. Cuando un espacio se suma al ser, éste pasa a ser un lugar, se vuelve un espacio que refleja ese individuo y ese contexto en particular. De allí surge las tendencias arquitectónicas de cada cultura.  Entonces la arquitectura se entiende como una energía viva que se trasforma según el contexto cultural y temporal. A raíz de esto último surge la pregunta que todo arquitecto se viene haciendo desde hace tiempo…¿Cuál es la trasformación a la que va a tender la arquitectura en este mundo globalizado?

La globalización debe ser entendida desde el punto de vista de la semiótica (estudio de los signos en la vida social), es mensaje y el mensaje que da a entender es la búsqueda de la unidad dentro de la diversidad. Pero para entender esa unidad ‘global’, debemos ver, conocer, entender esa diversidad. Ésta  busca el conocimiento global de partes, generando significados generales, buscando unificar los conceptos culturales. Osea, busca generar imágenes figurativas restándole importancia a lo personal-conceptual..

La globalización busca un lenguaje universal, por medio de la internet. Dentro de la arquitectura, ese lenguaje universal surge ocmo respuesta al contexto de la modernidad, con la necesidad de producción en masa y el pensamiento mecanicista; pero en la actualidad se busca una arquitectura icónica global, que considero una antítesis a mi concepto de arquitectura. Esta arquitectua global está tendiendo a espacios esqueléticos con una epidermis trasparente como proponiendo una osmosis entre el interior y el exterior, como una ausencia de información, de significados dentro de un mundo sobrecargado de información, desde internet en la computadora hasta el bombardeo publicitario.

En el contexto de la globalización la velocidad lo es todo, comida rápida, moda rápida, información rápida, autos rápidos  y ¿Será posible una arquitectura rápida?… Lo triste del caso es que sí es posible, y por eso la arquitectura ha perdido su significado, su mensaje y por ende en este mundo cargado de imágenes y significados; ya no sólo de mi cultura, de mis lugares, sino de todo el planeta;  esa desinformación pasa a ser desapercibida física y más importante emocionalmente. Si no existe un apego emocional a un espacio, éste es solamente un espacio y no un lugar; se vuelve un espacio meramente de protección física del mundo exterior, pero ni siquiera se vuelve importante mi estadía en ese espacio.

 Los espacios existenciales están en peligro de extinción, la casa como espacio existencial primordial ha dejado de tener la importancia de antes, la importancia primordial, la casa se ha vuelto la ‘caja’ donde escapo del mundo externo para verlo –pero no vivirlo—desde otra ‘caja’ llamada la computadora, importandome más la cantidad de imágenes e información que vea, más que su contenido real.

 La perdida de la realidad, de la vida humana como interacción social se ha perdido, y que si la arqógico, cultural, emocional y temporal, porqué razón se plantearía un modelo general cuando ese conjunto de situaciones pide lo contrario. Pero si tomamos la globalización como la situación unificadora de situaciones, ¿A cuál tendería ‘más’ la arquitectura, a la vivencia globalizada o a la contextualizada? ¿Qué es lo que solicita el ser emocional actual, espacios o lugares?.

 Si la tendencia es un lenguaje universal, ¿Qué diferencias podrían aceptarse dentro de los cánones de la arquitectura globalizada?. Lo que se pierde es la identidad cultural específica, o sea se perdería por entero la identidad emocional  del espaico arquitectónico.

 Pero históricamente, dentro de toda cultura, se genera una o varias contracultural,en donde la arquitectura más bien sea planteada como una reacción que busque un énfasis de esa identidad arquitectónica. Porque si se pierde la identidad del espacio en donde habito, en dónde queda el usuario al que fue destinado en específico (no existe), y si no hay un usuario emocional, no hay problemas que resolver, y por ende se da una ausencia de arquitectura emocional como tal, y viviremos (vivimos) en espacios de vacío emocional donde impera la  ausencia de impacto existencial en los seres humanos.

 Como el espacio existencial es mi espacio reconocible, la pertenencia es el factor predominante de ese espacio, de la arquitectuira en sí, y la propuesta del espacio globalizado, elimina la arquitectura. Si la idea de arquitectura es que puede obviar el contexto, ¿deja de ser una interacción enérgica?, físicamente no deja de serlo, pero existencialmente si. Si entendemos la diferencia entre espacio y lugar como una relación existencial con  la arquitectura podremos entender porque no es factible una arquitectura globalizada.

 El  espacio es una construcción mental, es formal, en esencia es indefinido, si no lo puedo definir no lo llego a entender (relación necesaria con un lugar), pero mi apego a él no es considerado desde el punto de vista existencial, emocional, pero cuando la arquitectura es producto de un ser emocional — el arquitecto —  que responde a la necesidad físico-emocional de otros seres emocinales, ésta se convierte en un reflejo personal y cultural-contextual, y es en ese momento en que el espacio se trasforma en un lugar. Ese lugar está definido por el ser humano, tanto física como existencialmente. El lugar me hace parte de él, porque éste fue pensado para mí. El lugar es una simbiosis, mientras que el espacio es un parasitismo, en el sentido de uso físico pero no emocional.

 El significado de la arquitectura está tendiendo a un declive emocional y existencial, por esta razón creo que se generará un vuelco hacia lo esencial de la misma. El lugar siempre está antes que la arquitectura, porque he ahí la esencia de la misma. En las ciudades actuales la arquitectura ha cesado de funcionar, y se ha trasformado en espacios de transición que no me generan otro sentimiento más que miedo, enajenación hacia los individuos, y ‘estorbos’ dentro de mi recorrido emocional diario. ¿Qué pasará en un mundo globalizado donde la identidad global anule la cultural, donde el ser humano prefiere la vida cibernética impersonal a la existencial, donde la necesidad de lugares sea cambiada por ‘sites interactivos’ o la realidad virtual? ¿Porqué la búsqueda de ausencia de la realidad ‘real’?

La esencia humana está perdida… ¿La encontraremos? 

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