La utilización de la pauta y los materiales en el proceso de diseño

Redactado en marzo del 2005


“El proceso por el cual una imagen espacial puede ser transpuesta a la esfera emocional es expresado por el concepto espacial. Proporciona información  acerca de la relación entre el hombre y lo que lo rodea. El mundo situado ante él es modificado por su presencia; le obliga a proyectar gráficamente su propia posición si desea relacionarse con él”. (Norberg, 1971)

Primer acercamiento gráfico a un espacio conceptual - Taller de Diseño 1 - 2003

Primer acercamiento gráfico a un espacio conceptual – Taller de Diseño 1 – 2003

El tema del proceso de diseño ha estado intrigándome desde que lo enfrenté por primera vez en el primer taller de diseño, hace ya cuatro años. Llegué a esta escuela sin saber qué esperar y lo primero que me pidieron fue hacer un diseño gráfico a partir de un concepto. Recuerdo que me tocó el concepto de movimiento (ahora veo las posibilidades); pero en ese tiempo me quedé en neutro, no sabía qué hacer, cómo ‘entrarle’ al proyecto.

Ese fue el primer momento en mi vida en que me pidieron que interpretara y analizara un concepto para generar una propuesta artística. Allí, junto a otros ciento treinta compatriotas nos sentamos todos en la mesa de dibujo, viéndonos los unos a los otros, con un sentimientos de duda, ansiedad, intriga, temor; pero más que todo curiosidad por tratar de ver, analizar y entender el mundo como lo conocíamos de otra forma, de una manera perceptual, mostrándonos caminos que, por lo menos yo, nunca había encontrado.

Así que luego de asimilar lo que nos pedían, me puse a pensar en relaciones entre el movimiento y los objetos, lugares, formas que conocía para ver de donde podía empezar a dibujar, tenía un caos en mi mente y de un momento a otro, lo visualicé. Al terminarlo, entendí el ejercicio, claro que otro cuento fue la respuesta del profesor en la revisión, cuando denominó mi dibujo …”está como muy visceral, no?”… (nota: primer encuentro con un profesor).

A partir de esta anécdota, quiero mostrar que el proceso de diseño es una vivencia personal, un evaluación de mi concepción del mundo; es toda una experiencia emocional, quizá mi proyecto ‘visceral’ quería mostrar eso, quería conceptualizar el revuelco que causó en mi el proceso de diseño, quien sabe. Eso es lo interesante del proceso de diseño, hay tal intervención de las emociones del individuo y su entorno que es muy difícil discernir los pasos de ese diseño, el order cronológico del mismo desaparece. Por lo que propongo que el proceso de diseño tiene un orden psicológico.

Pero sería un error discernir sobre el proceso de diseño sin antes tratar de establecer una referencia para comprenderle. Negando lo anteriormente establecido, plantearé una concepción objetiva para una mejor lectura del mismo. Porque para plantear una solución se debe primero entender el problema, asimilarlo, interpretarlo y dirigirlo hacia el mensaje que quiere se trasmitir por medio de la solución planteada.

 Primero hay que definir lo qué es proceso, diseño, pauta y material. El proceso implica un transcurso de tiempo, durante el cual aparecen un conjunto de fases sucesivas… que no tienen fin. Aunque el objetivo final del proceso es una propuesta bien solucionada, jamás, pero jamás será un proyecto terminado. El diseño es una idea esquemática en un inicio, de donde surgen bocetos, esbozos, una descripción gráfica de algo. Luego, la pauta es entendida como una guía de diseño, un molde donde encajar mis ideas, al cual no hay que apegarse estrictamente, es solo un planteamiento de ideas ordenadas. Finalmente material, es entendido como lo orgánico, lo tangible, lo físico…en fin, la conclusión vivencial del proyecto, los límites físicos del espacio.

El proceso de diseño se maneja desde lo más general hasta lo más específico. Todo comienza al presentarse un problema, del cual surge un objetivo principal; luego se plantea un concepto, una idea generatriz que te impulse a entender tu futura obra, y en acción paralela se realiza una investigación de campo, se recopila la información necesaria para tomar decisiones acertada; así como un análisis de sitio, estudiando el contexto. Luego de tener claro el objetivo principal, se generan objetivos específicos para decir qué es lo que quiero lograr en cada aspecto del proyecto. De alli surgen las pautas, que son la guía de cómo lograr los objetivos específicos. Las pautas son determinantes en el proceso, son los límites del alcance de tu proyecto. Las pautas van muy ligadas a la toma de decisiones, dentro de los conceptos de organización, espacio y forma, en donde entran también pautas de texturas, antropometría, efectos de luz; luego volviéndose más específico con los materiales, sistemas constructivos, solución climática, modulación , funcionalidad con lo cual el arquitecto debe comprender las relaciones espaciales para así poder unificarlas en un concepto espacial total.

El proceso de diseño es una constante toma de decisiones, y en cada decisión tomada aparecen muchas otras más derivadas de la última, pero con la ventaja de que éstas serán cada vez más específicas, hasta el punto de llegar al detalle. Cuando se llega a este punto se entiende que las pautas más importantes han sido ‘solucionadas’. La importancia del detalle en el diseño es su función dentro del total de la obra; y la capacidad de articular los materiales, buscando ante todo una lectura sencilla y manifestada en el concepto total.

La manera en que se trabaje el detalle tendrá relación con las pautas y los materiales escogidos. Los detalles pueden ser sencillos o muy elaborados, visibles o no, toscos o delicados, volumétricos o esqueléticos, pueden ser del mismo material o de un tercero. Por ejemplo, la articulación entre una columna de concreto y una viga de madera puede realizarse de distintas maneras, por medio de varillas, placas metálicas, sostenedores metálicos, incrustaciones de madera en la columna, etc.

La pauta, los materiales y el sistema constructivo elegido deben conjugarse, sino encontraríamos un conflico en la propuesta. Por ejemplo, si la pauta de un proyecto es crear un espacio unificado por medio de la simpleza, y se decide utilizar la madera articulada por medio del sistema de ensanguche, donde hay complejidad y mucha información conjugada, la pauta estaría negándose desde la escogencia del material y/o del sistema constructivo. Mientras que la selección de concreto armado puede ser la que conlleve a materializar mejor la pauta establecida desde un principio. Así que la elección del materal, su articulación entre él y otros materiales debe plantearse en una pauta específica.

Al involucrar los materiales dentro del proceso de diseño, se vuelve el proyecto más real, más tangible y palpable dentro de los reconocimientos humanos de espacio y forma. Se deben entender que la elección del material, la manera de uso del mismo y la propuesta formal a utilizar son parte del proceso de diseño. Los materiales llegan a determinar la totalidad volumétrica y/o esquelética, dependiendo de la intención del diseñador, para así empezar a incursionar en cómo este determinado material me genera sensaciones en el espacio, o de qué manera puedo enfatizar cierta cualidad del material en un espacio, para luego restarle importancia en otro espacio en el que un nuevo material marcará la jerarquía pautada en ese tiempo de recorrido.

Los materiales gozan de cualidades específicas, dentro de las cuales recaen algunas como: dimensiones, flexibilidad, color, forma de articular, reflexión de luz, trasparencia, opacidad, textura individual y de conjunto. Todo recae en la sensación que se busque proyectar en el espacio, desde la emoción de recogimiento/aislamiento, incomodidad/placentero, la cualidad orgánico/metálico, frío/cálido, pesado/liviano, y así podría seguir exponiendo características de la conjugación material-espacio-emoción-luz, generadores de situaciones emocionales. Primero elijo las cualidades que deseo en el espacio, y luego conforme a eso elijo el material que conjugue esas cualidades y responda a mis propuestas espaciales-emocionales. así mismo el método constructivo puede ayudarme en la lectura del espacio.

Los materiales ordenan, generan formas, texturas, por ejemplo, uno podría imaginarse la sensación de estar dentro de un espacio hecho enteramente de un material metálico, en contraparte, un espacio contiguo hecho totalmente de bambú. Por supuesto que sentiremos sensaciones distintas en una, y en la otra. Nos sentiremos en un espacio metálico por las cualidades reflejantes del material y en la otra, por la formalidad estética y textural del bambú, nos sentiremos dentro de un espacio orgánico. Dentro de esta misma idea la cualidad lumínica de ambos será de gran énfasis, porque la luz es el espacio y ésta genera grandes sensaciones.

El material me determina la cualidad de la propuesta como objeto. Si desease un proyecto pesado, que refleje un concepto de estabilidad, presencia; monumentos a la eternidad como las pirámides del Cairo en Egipto; volumetría definida como unidad para usarlo, por ejemplo, el Colegio de Ingenieros y Arquitectos construido en concreto armado. En caso contrario, si lo que quiero generar es una sensación de liviandad, la arquitectura hi-tec lo propone.

Durante el diseño climatológico del proyecto, los materiales son escogidos por su cualidad de confort . Por ejemplo en un lugar cálido, el uso del block, concreto o adobe genera frescura; mientras que en una zona de clima templado, el uso de la madera plantea una calidez.

Hasta el momento he encontrado un cierto conflicto dentro del proceso de diseño, en la transición entre las primeras ideas generatrices formales y espaciales, y su modulación de acuerdo al material. Siento que la racionalidad de la modulación y las dimensiones eliminan la plasticidad gráfico-espacial de la propuesta, además de una sacrificación de subjetividades, espacios emocionales perdidos en el camino.

 El contexto y mi relación con él, genera una gran intervención en el proceso de diseño. Esta sección del proceso funciona para conocer determinantes contextuales formales, materiales predominantes, uso de esos material, de condiciones climáticas, para que luego almacenar toda esa información en el cerebro, y que éste comience a relacionar conceptos, pautas, materiales, clima, orden, forma, espacio, etc… y que mediante el tiempo y croquis se plasmen esas ideas conjugadas por el sub-consciente en una propuesta congruente, legible y unificada.

Entonces si el contexto propone un material predominante, ya sea por su cantidad o por su importancia en la zona; una forma en común, orientación, fachadas, etc…lo importante es que yo soy la que tomo la decisión de acoger u omitir esos factores: si quiero utilizar alguno para mimetizar el proyecto, o más bien obviarlo para generar un contrapunto y alimentar mi ego de diseñadora (proto-arquitecta).

 Dentro de la toma de decisiones que conlleva el proceso de diseño, se debe ante todo plantear una escala de valores. ¿Qué es lo que voy a valorizar y enfatizar dentro demi propuesta?, ¿el objeto, la forma, el espacio, la organización, ¿por cuál empiezo?. Es allí donde la emoción juega un papel importante, porque aunque el espacio siempre es lo primero puesto que es lo que va a generar la experiencia humana, la motivación puede surgir de cualquier cosa, de una planta, de un animal, de una forma platónica, de ejes contextuales, de percepciones, etc. Aquí es donde cada diseñador se individualiza del resto, porque en este punto se refleja su propia visión de mundo, presentando una interpretación única. Esa es la versatilidad de la arquitectura: ‘las mil y una verdades’, pero la que interesa es la mia, la que me motive.

 Esto último quiero rescatarlo para enfatizar la teoría de que se da una proyección emocional en el diseño. Me refiero a las emociones intra-individuo que generan reacciones en el proceso de diseño e inevitablemente quedan plasmadas en ese momento de toma de decisiones, de croquis, de espacios emocionales reflejando el estado anímico del momento. Por ejemplo, pudiese ser que el día que te plantearon el proyecto te sentías el ‘rey del mundo’, y por esta razón subjetiva quisiste proyectarla y pensar el proyecto con características que resalten, de contraste, que opaque el contexto, que generara oposición a lo que existe. O por el contrario ese día andabas de un humor bajo, deprimido y no querías que nadie te viera, así que tu primer sketch o idea generatriz reflejará una propuesta mimética, casi imperceptible, que se omita en el espacio y que el contexto resalte. Pero que pasa si un día estas en la situación A, y al otro en la B, se genera un conflicto de intereses, por ello las pautas son tan importantes porque te recuerdan cual es la intención que elegiste mediante la intuición y el trabajo de campo, para así no perderte. Claro que no deben ser tomadas como reglas, sino como una guía modificable, siempre con cautela de no generar conflictos conceptuales, formales o espaciales, cuidándose de la emoción traicionera… a veces.

 Porque el arquitecto como ser humano que proyecta espacios que buscan generar sensaciones y emociones—cuales fueren—debe ser emocional ante todo, luego racional, y no debiera negar ningún estado emotivo en que se encuentre a lo largo del proceso de diseño, porque ya sea que lo lleve lejos, que de vueltas, que odie el proyecto, que lo ame…toda emoción tendrá algo que decir sobre tu propuesta, distintos puntos de vista, uno solo que toma las decisiones. Esto le proveería a tu propuesta, en teoría, generar un reflejo de cualquier estado anímico humano, lo que generaría una relación de pertenencia al usuario sin importar cómo se sienta, porque siempre sentirá que el espacio lo refleja. Y como el espacio arquitectónico es una concreción del espacio existencial y emocional del hombre, sería razonable una propuesta de esta índole. La emoción es la mejor herramienta del arquitecto, por ser un denominador común del ser humano. Pero también es un arma de doble filo, por su involucramiento en el proceso de diseño.

El cerebro viene a ser la herramienta más importante de un diseñador, porque si definimos al arquitecto como aquel que relaciona ideas y conceptos, para generar nuevas interpretaciones de lo observado, entonces la velocidad con que ese cerebro debe trabajar es igual a la cantidad de información que tengas almacenada en él. Entre mayor información recopiles mayor variabilidad de conceptos, pautas, objetos, diseños, formas, espacios, podrás aprovechar y tendrás un proceso de diseño desarrollado de manera más extensa, porque tu la base de datos encontras toda la información necesaria para tomar decisiones, que es la parte más retadora del diseñador, porque al tomar una decisión significa para él que ha dejado muchas más sin explorar.

La percepción personal de un espacio vivido, muchas veces es utilizad como referencia para la creación. Para ejemplificar, si en un vestíbulo de gran altura te sentiste desapercibido, o chocaste espacialmente, esa emoción te deja marcada y evitarás reproducir esa sensación en tus proyectos; y viceversa. Dentro del mismo tema, se deben plantear escalas de valores entre tu experiencia y la experiencia universal humana buscada. La relación individuo – sociedad entra en juego, y a veces en conflicto, ya que se da una interacción entre mis percepciones únicas y determinadas por experiencias personales y el esquema espacial-emocional-universal o socio-cultural.

Cada proyecto con su proceso es un aprendizaje continuo, es una evolución, por ello el proceso de diseño junto con todas sus variables se vuelve más importante que el producto mismo, porque hay que aclara que nunca se dará un producto terminado, siempre estará dentro de un proceso de cambio, ya sea por el diseñador, por el usuario o por el contexto. Este constante reto, me prepara para los que vienen, me amplian mi base de datos. Con el tiempo he aprendido que los profesores en arquitectura no enseñan, sino que guian durante el proceso. Recuerdo que antes de entrar a la escuela de arquitectura, alguien me dijo que ésta se jactaba por tener estudiantes ‘autodidáctas’, lo que pensé es para qué voy a ir a la universidad si no me van a enseñar nada, por esta razon resalta la frase “…la arquitectura no se enseña, se aprende…” , toma valor con el tiempo.

No se nos dijo qué es un metamanifiesto, solo se hace y se aprende de el. El mismo metamanifiesto refleja el desarrollo de un problema, hasta llegar a la conclusiópn de que me queda un largo trayecto por recorrer en relación con el tema. Sé que es un documento al que recurriré en un futuro. Han quedado plasmados mis pensamientos…

Termino con esta cita de Jakob von Uexküll:

“ Como la araña con su tela, cada individuo teje relaciones entre sí mismo y determinadas propiedades de los objetos: los numerosos hilos se entretejen finalmente forman la base de la propia existencia del individuo”

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