Afectaciones simultáneas citadinas

                   Redactado en 2007


Verdaderamente las afectaciones entre la ciudad, el ser humano, el artista, los objetos y el espectador, refuerzan la importancia del estudio de estos entornos y  sus implicaciones en el desarrollo de la personalidad individual versus la consolidación de una creación histórica social. La saturación que recibe el ser urbano a partir de los estímulos nerviosos multiplicados por una enajenación individual hacia la masa urbana, resulta en las ciudades en que vivimos.

Resulta interesante la acotación de Simmel, al relacionarlo todo con la economía, y el poder que ejerce  el dinero sobre las rutinas y expresiones humanas. Razón tiene al proponer que mis relaciones sociales citadinas son meramente transacción de bienes, lo que conlleva a una relación impersonal y necesaria, mientras que en el campo mi interacción por contacto directo con los productores proponen ambientes más sociales y de  creación de personalidad.

Nos sentimos y vemos como seres iguales en un océano que lo confunde y lo amalgama todo, conduciendo a una visión unificada del modo de ser de  sus habitantes para lograr una armonía durante las transacciones mencionadas. Esto conduce, como bien dice, Simmel, a una pérdida de la identidad individual, una anulación de la subjetividad del mismo y una necesidad hiriente a  acorazarnos en nuestras expresiones escandalosas de personalidad, para así “gritar” y ser oídos.

Es tanta la información para procesar que el cerebro la ignora, hay tanto de todo, que al cerebro al no producirle placer alguna particularidad ya  que no tiene tiempo para seleccionarla, éste lo homogeniza y desvaloriza para así poder continuar con las actividades transaccionarias sin dificultades. Los “muertos vivientes” de la ciudad, que deambulan sin saludarse, mirarse o siquiera aceptarse como individuos, todos solos pero hacia la misma parada de bus, para seguir solos hasta  llegar al hogar donde mi personalidad  queda guardada en el guardarropa cuando salgo a enfrentarme la ciudad.

La pregunta que yace en la mesa es ¿De qué  manera el individuo puede conectarse con los demás individuos y con un medio que lo niega a él mismo como individuo? Las formas que actualmente utiliza el citadino para relacionarse con la ciudad es física, más o menos intelectual, pero no emocional. ¿Y de qué manera se crea una relación emocional con un entorno creado para ser la sede de la actividad , que siendo masiva, es la más racional: comercio y producción en  masa? Tal vez, la respuesta está en la pregunta, y en el origen mismo de las ciudades. Para que la ciudad mantenga una relación emocional con sus habitantes, ésta debe urgentemente cambiar su carácter comercial, transaccionario por uno social, cultural, artístico, ambiental y moral. Un contexto en donde el individuo y no la masa sean el personaje principal. Pero queda otro problema: el bombardeo de estímulos constantes y vertiginosos, muestra de esa expresión de individualidad pasmada en la arquitectura  de intereses privados que busca resaltar POP!! en la mancha urbana. Son gritos tras gritos tras gritos  hasta que lo único que queda es ruido. HAY QUE CONTROLAR EL RUIDO, ARMONIZAR…para así permitir  una lectura de la ciudad, una coherente sinfonía de individualidades como en un coro, y el urbanista junto con la administración pública y los fondos privados deberán conjugarse en un conductor con una canción en mente y un ansioso público esperando disfrutar al fin de las bellezas y potencialidades que sabemos que nos puede brindar la ciudad. La ciudad de nuestros sueños.

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Simmel, G. (1977) La Metrópolis y la vida mental

El malestar de la ciudad: La ciudad y la ficción

Reflexiones a partir de la charla de Fernando Contreras en el conversatorio El Malestar de la Ciudad, Escuela de Arquitectura, 2012.


Partiendo del título del conversatorio, de la ciudad y la ficción, podríamos relacionarlo con la transición de la realidad a la fantasía y de regreso a la realidad como una metáfora del enamoramiento. La fantasía y el amor muchas veces selectiva de lo deseado, de esa inmensa lista de requisitos de nuestra ciudad ideal inalcanzable porque muchas veces ésta antagoniza con la realidad vivida y por ello le llamamos fantasía, nos permite soñar con una mejor ciudad.

En lo personal experimenté esta situación al visitar la ciudad de Aalborg en Dinamarca. Podríamos decir que fue un amor a primera vista, hablando en términos urbanísticos: legibilidad, diseño, orden, limpieza, planificación, vida urbana y muchos factores más que hacen una ciudad habitable e inclusiva. Sin embargo, como en toda fase de enamoramiento, una vez pasada esa sensación de fascinación empezamos a conocerla y encontramos que algunos factores que dábamos por sentados (culturalmente hablando) no están presentes en esa fantasía.

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La Poética del Espacio {ii/ii}

En el último cuarto de siglo venimos presenciando una paulatina transformación de las ciudades latinoamericanas y sus espacios como resultado de una serie de fenómenos sociales, culturales y tecnológicos nuevos. Si tenemos en cuenta la relación entre la modernidad, la cultura urbana, el surgimiento de la esfera pública y el ejercicio de la ciudadanía, está claro que tales transformaciones sientan las bases de una nueva forma de organización social, de un nuevo modelo cultural, que unos llaman la posmodernidad, otros la globalización y otros, simplemente, la cultura tardo-capitalista o neoliberal.

De entre todas estas transformaciones quizás la más notable, dramática y emblemática sea la modificación sustancial del espacio social a causa de la apropiación del espacio público a manos privadas. Entonces: ¿Qué nuevos espacios han venido a ocupar el lugar del espacio público? ¿Cuáles son las nuevas agencias y fuerzas sociales que han pasado a gobernar el espacio social y cultural? ¿Cómo ha afectado esto la vida cotidiana, las relaciones sociales, la cultura, la política, las tecnologías del cuerpo, el imaginario social?

Reflexionar sobre el espacio público obliga a pensar el espacio como recurso, como producto y como práctica (sensual, social, política, simbólica). La apropiación y utilización particular del espacio (tanto a nivel material como simbólico) así como la transformación de los espacios existentes y la producción de espacialidad inédita, en correspondencia con distintos proyectos culturales “emergentes” y en pugna.

La pérdida del espacio público supone una alteración fundamental de las proporciones y la relación entre figura y fondo, llenos y vacíos, en sus usos y significados, en sus texturas y equipamientos, con el consiguiente surgimiento de una espacialidad invertida, deshumanizada, parcialmente descorporeizada, compleja, engañosa, y por cierto, irreductible a una representación geométrica simple. 

En efecto, cuanto más lo pensamos descubrimos que hay espacios “vacíos” (estacionamientos, lugares públicos abandonados, grandes espacios abiertos, avenidas) que en realidad son inservibles como espacios públicos; espacios “llenos” que en realidad son públicos y albergan relaciones sociales (bibliotecas, teatros públicos, salas de exposiciones); y otros en apariencia públicos (cines, ómnibus, templos religiosos, centros de enseñanza privada, shoppings), donde se congrega o se forma el público, pero que en realidad no son verdaderamente públicos. 

Una conceptualización más precisa todavía, capaz de captar el tipo de transformaciones sutiles que están ocurriendo hoy en día, debería, así mismo, dar cuenta de una serie de espacios “mixtos”, “intermedios”, “de contacto” y “de paso” (la ventana, el club, la escuela, el bus, la parada del bus, el walkman, el computador, el televisor en medio del living) cuyo análisis formal y de los modos reales de uso resultan vitales a la hora de sacar conclusiones.

Lo más preocupante no es tanto la apropiación personal de lo público, sino el vaciamiento y deterioro del espacio social, la desaparición de un conjunto de formas que favorecían el relacionamiento social y la vida democrática, y su contracara, el modo en que un conjunto de grandes corporaciones transnacionales ha ido apropiándose de los espacios sociales y culturales, y ha pasado a hegemonizar práctica y simbólicamente la formación del público y de la opinión pública.

Esta revolución urbana que está sucediendo se traduce en el desplazamiento de espacios y prácticas espaciales que favorecen las relaciones sociales y el crecimiento de una esfera pública sana (libre, sofisticada, inclusiva) y el aumento de espacios inservibles y formas hostiles, que distorsionan, inhiben y obstaculizan su desarrollo.

 El urbanizador en lugar de ser parte de la solución, se ha vuelto un agente de peligro para la ciudad. Ha comenzado a jugar ruleta rusa con las necesidades reales del habitantes, para ceder indiscriminadamente ante favores politicos o inversionistas. La ciudad se ha convertido en un intercambio mercantil, lo que ha deformado el espacio urbano público, creando fantasmas de espacios comunitarios, recreativos, culturales y de encuentro.  ¿Conoces los mitos urbanos? Yo sí los  conocí de pequeña: el Mercado, la fila para el cine en la calle, el Parque, el helado, el play…ah….el play, ese sitio de interacción infantil sin miedos  ni prejuicios, simplemente  juego y diversion, encuentro de viejos  amigos todos los domingos, y nuevos también. ¿Ciencia Ficción? No, vision humanista, valores y confianza urbana.

 “Recuperar  la ciudad es recuperar la poesía perdida”

Los arquitectos –urbanistas—somos acreedores de una importante tarea ética. La de brindarle a los habitantes de nuestras obras o entornos creados a partir de sus necesidades y no nuestras satisfacciones ególatras o intereses económicos. Suena obvio, pero por los resultados observados  parece que no está muy claro que somos los defensores de la espacialidad del encuentro y  de la justicia social, como muy bie apunta Salmona.

Coincido con Salmona en “que la única solución posible para contrarrestar la tendencia deshumanizadora de la ciudad es lograr acuerdos y concertaciones que defiendan y realcen el bien común y el carácter colectivo de la ciudad”, pero ¿cómo propone él lograrlo, cuáles son los proyectos, quienes son los actores con mayor poder de influencia? Digame con quien debo hablar para arreglar esto??? (si tan solo fuera tan sencillo). ¿Estaremos perdiendo tiempo pensando en cómo resolver el problema, en lugar de empezar a arreglarlo, o será que  es tan complejo que ya nadie se atreve por miedo a  hacerlo peor?. Comienzo a entrever que la acción del arquitecto es de justicia social, son actos politicos y democráticos en cuanto  sus propuestas sean las más humanizadoras, adaptables, parte del paisaje y conscientes ambientalmente.

NOTA MAS PERSONAL:: Parece que mi discurso a momentos se vuelve cínico, y  es porque he  estado en un constante cuestionamiento acerca de la arquitectura, la ciudad, el aprendizaje  de esta, el disfrute del diseño. ¿Hacia donde se dirige la significación de la arquitectura, me da miedo solo pensarlo: la comercialización del arte del espacio que conduciría a un absoluto absurdo y negación de existencia? ¿Pronto tendremos que hablar del mito de la arquitectura? ¿Y sucederá antes de que yo la encuentre, la disfrute y la cree?

Conversaciones con un artista y un idealista sobre la ciudad

Redactado en 2007


 Mi tercer poema urbano (o ya no me parece tan terrible)” {fuente}

 Miro por mi ventana y tu paisaje, / poblado de árboles de cemento, / ya no me parece tan hostil.


El eco de los perros en el piso nueve / parece una melodía, de esas de mi infancia / claro que las callaran los gritos amarillos / pero luego volverán a sonar mañana.


 Este, mi tercer poema urbano, me deja / un sabor más dulce en la boca / será porque ahora mi nido como el de  mucho es mas cálido en mi árbol de cemento.


 A partir de las imágenes (multidimensionales) que me producen las visiones de lo que es urbano comienzo a estar más segura que la problemática que tenemos entre manos es más compleja de lo que creíamos. Las distintas vertientes para analizar la ciudad desembocan en un estudio rizomático inconcluso y en constante revisión, adaptación y dirección. Algo que podríamos llamar el proceso creativo del entorno humano, y cómo tal somos parte de él y el es parte de nosotros. La resonancia entre los seres urbanos y la ciudad es atrayente, es representante de una relación de mutualismo, pero en la actualidad no puedo decir que ésta exista. El vacío humano que ha venido a representar  “la máxima expresión de la civilización” es deprimente y contaminante. Las versiones y las fantasías que nos  aportan los grandes poetas y literarios de nuestros días se quedan en la famosa utopía, pero es de ahí, de ellos de donde debemos lograr rescatar la magnífica posibilidad de interacción humana con su entorno creado.

La ciudad es el hábitat humano, somos nosotros sus habitantes y por ende somos nosotros los de la responsabilidad de restaurarlo, admirarlo, embellecerlo, cuidarlo, recrearlo. No dejemos que nuestra ciudad siga en manos de los inversionistas, quienes logran arrebatarnos nuestro espacio infantil, nuestros vecinos, nuestra paz con la construcción de sus masificaciones urbanas, canales vehiculares y trastorno publicitario. Recuperemos la ciudad…no sé cómo…pero lo haremos.

Podría seguir hablando y hablando acerca de mis opiniones fluctuantes según mis estados de ánimo o el enfoque positivista o negativo del texto acerca del cual tengo que reportar. Pero en este he decidido mejor conversar con unos amigos, y permitirles expresar su versión de la ciudad como arte, poesía y literatura, porque quien mejor que ellos para dilucidar sobre este enfoque. Así que a  continuación les brindo un par de comentarios, con unas copitas y muchos ideales bailando con el humo de los cigarros. Todo surgió a raíz de  la siguiente frase:

 “La ciudad es cosa del hombre. Por ello no puede llegar a ser una construcción estrictamente racional. Y ese es el error del urbanismo, que tiene a racionalizar lo que debe ser lógico y poético. No se racionaliza la obra de arte”

CONVERSACION CON UN ARTISTA

__YO:  ”¿Qué opinas sobre la  racionalización de la obra de arte?”
__EL ESCULTOR:  “Muchas veces la racionalización del arte la lleva más que a una interpretación, a una abstracción, que puede caer en subjetividades. Mucho del arte a mi criterio, trasciende la obra misma, es decir, lo que muchas veces nos hace sentir que estamos ante una obra de arte, se debe más a un proceso interno (del espectador) que ante mayor nivel emoción, es mayor su nivel de irracional. Por que hace que la definición de arte sea demasiado abierta.”
__YO: “¿que es la ciudad para vos? ¿que ha hecho la ciudad por vos?”
__EL ESCULTOR:  ”…mmm… para mi la ciudad es algo de lo que no tengo control, algo que cambia pero no siento que sea por mi, yo me siento muy espectador, la gente es mucha, no siento que interactúe conmigo. La ciudad no hecho mucho por mi”
__YO:  ”¿Porque sentís que no interactúa con vos? ¿De qué manera podría interactuar con vos?”
__EL ESCULTOR: “Tiene que ver con un problema social, como ve la gente la ciudad, es algo que se trasmite a través de la gente que la vive. A mi me gusta mucho el arte inspirado en la imagen urbana, pero de alguna forma, esta imagen tiene cierto aire de decadencia, por que el proyecto humanidad es algo que nunca ha sido bien planteado”.
__YO:  “¿Qué te transmite los habitantes de la ciudad? ¿Qué sentimientos te genera la ciudad?”
__EL ESCULTOR:  ”…yo creo que lo que veo son miles de historias.”
__YO: “¿Y qué tipo de historias?”
__EL ESCULTOR:  “Cuando tengo tiempo de pensar en eso, por que muchas veces me doy cuenta que soy uno más, primero pienso en lo variado…luego, veo las caras, la forma de vestir…y me imagino como puede ser la persona…La ciudad, es algo realmente complicado, cuando estoy en ella, me planteo un tema. A veces miro las tiendas, y pienso en lo mal que está todo, como la gente consume tanto para nada…a veces yo soy parte de eso. Cuando veo la gente, me pregunto donde vive tanta gente tantas diferentes situaciones, me gustan, y pienso si todos los que estamos ahí sabemos que somos capaces de cambiar la cosas, siento que la gente espera como que le griten y que le digan lo que quiere oír, para que se detenga y piense”.

COMENTARIO DE UN IDEALISTA

__“La ciudad cultural es mi proyección como persona contemporánea, o sea, así como el renacimiento tenia su ideal de persona, la ciudad viene a ser donde ese ideal contemporáneo de persona viene a concretarse: dinámico, cambiante, adaptable”
__”¿No te parece triste? (por la ausencia de interacción del habitante con la ciudad, solo de paso, solo lo necesario, no veas al vecino, cuida tu bolsa)”
__“No, como parte de la relatividad en que vivimos, es solo una opción mas de ideal, la mía en este caso, dentro de las múltiples que pueden haber, pero ahhhh,!! que conste que cada uno tiene su imaginario de ciudad. La ciudad es un espacio de interacción que lo reúne y conecta todo, insegura sí, pero puede cambiar!! Y me parece que está cambiando”.

La esencia de lo urbano que inicia en la humanidad al final de la edad de piedra no desaparece, esta memorialidad es posible gracias a la ficción de los narradores y al canto de los poetas. Las ciudades que se guarecen en las páginas lloradas, en forma aparente ya las conocemos, pero a través de cada poema se vive una nueva ciudad, esa que huye del costumbrismo. La poética determina en buena medida el ser individual y colectivo, más que un espacio habitado, la ciudad es hoy símbolo, presencia viva de una estética que prefigura en la ficción, en el arte narrativo, la complejidad de la vida contemporánea.

“Lo urbano de la humanidad, o lo humano del urbanismo…he aquí la respuesta”

 

En búsqueda por una arquitectura emocional

Redactado en 2007


El debate acerca de ¿qué es la arquitectura? y ¿cuáles son las intenciones que tiene su creación? ha estado rondando mi mente desde que entré a esta carrera. Sabía de algún modo que la arquitectura no podía ser puramente funcional, formal y estructural…tenía que haber algo más profundo de ella. Recientemente el fundamento simbólico y emocional que debiera generarse entre lo creado, el creador y el habitante ha estado  latiendo en mi corazón, pero no he podido expresarlo en los ejercicios de  diseño. Siempre he creído que es porque para quienes diseñamos son masas abstractas, genéricas: usuarios sin historia, sueños ni deseos personales, solamente lo que nosotros –los arquitectos—consideramos correcto. Este sentido de omnipotencia es el que realmente me incomoda, ese sentimiento de saber y decidir qué es lo mejor para el cliente en cuanto obviando los reales deseos de él/ella/ellos. Lo anterior, solamente puede conducir a una arquitectura vacía, emocional y simbólicamente, un mero espacio para usar, pero “jamás”  una arquitectura para sentir, una que se convierta en mi confidente, el reflejo de mis recuerdo: ARQUITECTURA EMOCIONAL, ARQUITECTURA REFLEJO.

{ejercicio experimental de diseño: descripción emocional del espacio…fragmentos…}

La importancia de la vivencia de la arquitectura surge del placer de los seres humanos del reconocimiento  de sí mismos en algo creado  por ellos y para ellos. Arquitectos se preguntan ¿porqué su diseño no es vivido como ellos lo planearon´? Que absurdo, ¿no les parece?. Como menciona el  artículo “la vivencia del espacio urbano –o arquitectónico—va más allá de la pura visualidad”,  es cierto que el sentido hegemónico es  la vista, percibida como el sentido a satisfacer por el arte…arquitectura. A raíz de  esto se ha perdido el interés por explorar los demás sentidos, no solo los principales sino también los secundarios, por medio del juego de la  interacción.

 “Al borde de los mundos infinitos,
 se reúnen los niños
la tempestad vaga por el cielo sin caminos,
las naves se hunden en el mar sin estelas, 
la muerte ronda, y los niños juegan….” 

El jugar como estrategia de diseño permite explorar la creación de nuevos ámbitos, descubrir nuevos vínculos, facilitar nuevas posibilidades de acción, actúar como catarsis, promover aprendizajes significativos, permitir una libre expresión, asumir errores y éxitos, porque el juego es vida y engendra vida. En la vida, el juego puede convertirse en la herramienta cultural de los componentes de una sociedad y de ellos dependerá su grandeza. Es necesaria la creación participativa del entorno para lograr una conexión entre el objeto físico y sus habitantes. La pregunta es ¿cómo se logra?.

Pero no todo recae en el creador, sino también en el habitante. Hemos caído en una indiferencia experimental costumbrista; perdiendo la habilidad de asombro, de sorpresa y de respuesta espontánea emocional al estar todo está tan controlado para nuestra seguridad, que éstas emociones son anuladas para protegernos Ejemplo: si deseamos crear sorpresa en un espacio urbano debemos de demostrarlo, porque si no podríamos generar un espacio inseguro, como es el caso de los “muppies” (planos de publicidad en el recorrido peatonal) que son un estímulo (en este caso solo visual) al recorrido: informan, aportan arte, iluminan, cierran el recorrido visual…pero a la vez esconden a los asaltantes, entonces las personas no participan de ellos completamente. La idea sería increíble si fueran muestras virtuales de arte, exposiciones, discursos, incorporando sonido, y una experiencia envolvente dentro de mi recorrido urbano, un ‘happening’ urbanístico, una interacción, o hasta mapas virtuales de la ciudad que respondan al tacto, o tal vez conversaciones con otras personas conectadas a otras instalaciones y jugar virtualmente ajedrez, o gato. Se imaginan ir caminando por la calle, cuando a través de una pantalla se asoma una persona y te dice:  ¿quieres jugar conmigo antes de ir al trabajo? ¿Está loco, no?

Lo que se pretende es aumentar las posibilidades de conexión entre los habitantes y la ciudad, para así de  algún modo conectar a los habitantes entre sí a través de la experiencia urbano-arquitectónica. La mayor fuerza que tiene la arquitectura es la generación de espacios que motiven la interacción social y que generen una explosión de emociones, recuerdos, intenciones, deseos en quienes se topen con ella.

Creo que uno diseña según los espacios que conoció en su infancia, que soñó un día,  en el que le sucedieron los eventos más importantes de su vida. La conexión que existe entre el bagaje personal y la capacidad creativa para moldear un espacio emocional es sorprendente. Un simple ejercicio es pedirle a una persona que diseñe la casa de sus sueños y muy probablemente se referirá a la casa de sus abuelos, la primera casa de sus padres, la casa de playa del amigo  de  la familia…etc. La inventiva debe entonces estar dirigida a la traducción de esos ideales en una adaptación única para el cliente/habitante,  solo así se estará creando una arquitectura real, una arquitectura humana.

La ciudad imaginada

Redactado en 2007


Poder definir qué es ciudad quedaría corto sin incorporar la visión fantasiosa e idealista de ésta. Mi ciudad imaginada tiene que ver con mis recuerdos, con mis relaciones humanas, con los acompañantes en el recorrido sensorial emocional citadino, con los eventos, con mis estados emocionales; convirtiéndo mi idea de ciudad en un remolino de recuerdos, deseos, personas, olores, recorridos…tan simultáneos, y a la vez tan diferentes. En mi ciudad imaginada no hay tiempo, ni espacios definidos, todo lo veo borroso, sin inicio ni fin, como en un mosaico infinito sin forma definida, y sin más sigue siendo mi ciudad.

El imaginario urbano brinda una nueva dimensión de dinamismo a la ciudad, permitiendo al ciudadano seleccionar entre  recuerdos y deseos vividos dentro de ésta, y articularlos con la dimensión “real” física de la ciudad. Lo interesante y atrayente de la ciudad es la interacción con un escenario de circunstancias aleatorias de las cuales no tenemos control alguno, ni control en la selección de las experiencias que deseamos ni en las reacciones que tengamos ante ellas, ni de quienes participarán en ellas. LA CIUDAD ES AVENTURA…y cómo tal es incertidumbre. Somos actores y espectadores al mismo tiempo. Quizá por aquí se esconda la fascinación oculta que tienen los seres humanos por la ciudad.

 La incertidumbre urbana combinada con la creación de la identidad de la ciudad da como resultado una multiplicidad de definiciones e interpretaciones subjetivas que conjugadas darían como resultado la imagen de la ciudad. Entonces obviamente nunca podremos tener una respuesta única, ni definitiva.

 “el territorio urbano es croquis y no mapa”

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La estructuración de las capitales centroamericanas

Redactado en 2007


Las particularidades halladas en el documento proveen una visión esclarecedora en términos de la estructuración de las capitales centroamericanas, deviniendo del factor acumulación del capital. El fenómeno urbano gira, entonces, alrededor de las maquinas de producción de riqueza, lo  que trae consigo que la ciudad sea vista como el “sueño americano y la tierra de las oportunidades”. En el caso centroamericano, las capitales aparecen como una sustitución del modo de vida, inicialmente poseídas con fines rurales para la agricultura, luego industrializados y actualmente comercializados. Las injerencias e intervenciones estatales se dan con fines políticos de control o de imagen de crecimiento y desarrollo, más no de una planificación o pensamiento humanista de desarrollo. La pregunta que me surge es ¿Qué está moviendo y dirigiendo, hoy en día, la RE-estructuración de las ciudades latinoamericanas actualmente? ¿Hacia dónde se están dirigiendo los esfuerzos e intervenciones gubernamentales? ¿Cuáles son los intereses del hoy y si son los mismos de antaño? ¿Qué ha cambiado en las ciudades latinoamericanas en 100 años, y si es tiempo suficiente para ofrecer un diagnóstico que nos permita una adivinación?

Es interesante como aparece una heterogeneidad de resultados capitalinos, en una región con condiciones relativamente semejante. Los factores que según el documento son determinantes en la conformación de una capital Centroamérica son: el papel  del Estado (ambiente político e intereses), ubicación geográfica y la relación con el resto del territorio (centralizada, costera, lineal), concentración de capital y trabajo que conlleva a movimientos migratorios masivos, factores externos como desastres naturales (terremoto en Nicaragua) o injerencia extranjera (construcción del Canal de Panamá). Al estudiar los factores que dieron lugar a la creación y consolidación de las capitales centroamericanas, se pueden entender éstos como los códigos genéticos únicos de cada ciudad capital analizada. ¿Existe alguna relación entre estos códigos iniciales y los resultados actuales de ciudad en que vivimos? Creo que en algún punto todo se desvió y colapsó, como todo sistema humano de crecimiento dirigido a una segura ruptura, y posteriormente se comienza (en eso estamos)  una reconstrucción bajo cánones de innovación y de moda.

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Los medios masivos y su Infuencia en la identidad cultural urbana

Redactado el  Lunes 24 de Noviembre del 2008


En el contexto actual de la globalización, las barreras culturales son cada vez menos estrechas, y las condiciones económicas se separan en polos donde los que más tienen, más tienen, y los que menos tienen, reducen su nivel de ingresos y aumentan en número. Este fenómeno genera en las sociedades una división cultural, donde algunas minorías poseen acceso al arte de vanguardia, la poesía entre otros, mientras que las masas tienden a homogenizarse ante la aplastante cultura de masas importada de otros países. Este problema recae en la perdida de identidad y una perdida de lo nuestro entendido aquí como la desaparición de nuestro folclor, y de los símbolos que tienen que ver con nuestra cultura o nuestras raíces.

El problema más grave ante tal situación, se crea partiendo del hecho de que nuestro contexto latinoamericano se ubica ante un paradigma modernista, radicalmente impuesto por la ideología, donde poco se le ha dado valor al  desarrollo autóctono de los pueblos, sino que de otra forma, cada vez desaparecen más las particularidades culturales, y aparecen nuevas convenciones genéricas.

Esta corriente global, genera de manera consecuente, un cambio en los espacios naturales de encuentro en las comunidades y en nuestras zonas urbanas, es decir, día a día es más común que se se sustituyan parques, pequeños comercios, canchas de fútbol, bulevares, por áreas de paso destinadas al comercio y servicios.

 Por otra parte, el  crecimiento desproporcionado de las capitales, ha sido poco regulado, y se ha generado una disminución en participación ciudadana para  la toma decisiones en conjunto en cuanto a este desarrollo. La idea popular de algunos centros de reunión como la pulpería, por ejemplo, ha desaparecido, y con ella el espacio de ocio y encuentro que esta significó. Por otra parte se da el triunfo de los centros comerciales, donde lo que se promueve es el impulso del consumo desmedido, sobre un espacio de comunicación entre las personas

 Estos espacios están llenos de símbolos que incitan al consumismo, y que por lo general, son publicitados en los medios de comunicación masivos, donde la gente se identifica con un producto mediante una estrategia comercial, que después se puede convertir en una necesidad.

 Es de esta manera, en que la venta de un producto, la religión y la politiquería se apropian de los medios de comunicación masivos en general, para abarcar espacios más amplios de la sociedad y convertir estos espacios recreativos en centros de culto a los productos, y a sus usuarios en consumidores. En consecuencia, aplastando totalmente la cultura autóctona.

Tanto estas estrategias comerciales, como los discursos ideológicos de los Estados convergen en la los medios masivos, y en espacios de participación pública. Ambos están llenos de símbolos, los cuales son utilizados por la ideología, para condicionar a las personas, y crear todo un discurso y una forma de vida. Todos hemos estado en contacto con algunas de estas variables que además se pueden relacionar con símbolos, ya sean carteles, anuncios de televisión, periódicos, etc. Inclusive, métodos como el arte de los monumentos, también se han convertido en un vehículo ideológico que nos presenta  una realidad no mucha veces cierta, García C. comenta al respecto:

 “Los monumentos son casi siempre las obras con que el poder político consagra a las personas y a los acontecimientos fundadores del Estado”(García, 2001:198)

 Es por esto, que ante tal poder de los aparatos masivos de comunicación, es  importante hacer una re-lectura de nuestra cultura y nuestra historia, donde no tengamos miedo de cuestionar muchas de las cosas que nos enseñaron en nuestras instituciones. De la misma manera cada vez se ha vuelto más importante el rescate de nuestras tradiciones y una crítica ante los mensajes que nos envían los medios ya que para construir la sociedad que queremos, es imperante poder participar en ella, y no como el contrario, donde de manera paradójica nos convertimos en lo mismo, separándonos unos de los otros.

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García C, Néstor.(2001) Culturas Híbridas. Editorial Paidos. Pág.281

Lenguaje, emoción y pensamiento

Redactado en el 2005


La ilusión del atajo

El lenguaje arquitectónico es el conjunto de relaciones o interacción entre la estructura, la forma y el significado. Por un lado, la estructura del lenguaje se encuentra en la organización del espacio según las relaciones entre los usos que suplan a las necesidades del usuario. La forma es la geometría que también ayuda a organizar, a estructurar; por eso la forma cumple dos funciones: formalizar y permitir la construcción física de ella al entender su estructura. Finalmente, la parte más importante del lenguaje es la significación que yo le pueda dar a las formas, a la organización; o sea, tanto a cada uno de los componentes, así como a la totalidad de la idea concretizada.

El lenguaje debe ser entendido en términos espaciales, así como estructurales, puesto que son el cimiento de la arquitectura. Al entender el lenguaje arquitectónico, es entonces cuando se puede proceder a interpretarlo y proyectarlo en un dibujo en dos dimensiones. Las representaciones deben lograr mostrar el espacio, el recorrido, las cualidades, la estructura, la geometría, la relación entre formas y espacios, debe mostrar el concepto y el mensaje de la idea.

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Aproximaciones a la crisis y el sentido de la arquitectura

Redactado en el 2008


Primero que todo la arquitectura surge por un problema, el cual genera una idea, generando un proceso de pensamiento para llegar a proponer varias soluciones, pero se vuelve arte cuando se debe elegir la que mejor responda a los individuos y contexto específico.  La arquitectura es una organización espacial dentro de una organización natural-universal. Es un orden dentro de un orden superior. Dentro de ese orden es espacio, es forma, es luz, todo esto conjugado en la ar quitectura como proceso y como respuesta emocional y existencial. El ser humano trasforma ese espacio en un lugar cuando hay una comunicación entre el ser emocional y el espacio de la misma cualidad (en esencia). Pero mi concepto de arquitectura es que la Arquitectura es la esencia del vacío, generando en mi varias cuestionantes existenciales, y por esto me gusta.

La arquitectura es parte del todo y es el todo de la parte. Desde la antigüedad, la arquitectura ha sido usada principalmente como refugio físico. Al volverse un refugio físico permanente, éste se vuelve parte del ser emocional, así como del paisaje. Cuando un espacio se suma al ser, éste pasa a ser un lugar, se vuelve un espacio que refleja ese individuo y ese contexto en particular. De allí surge las tendencias arquitectónicas de cada cultura.  Entonces la arquitectura se entiende como una energía viva que se trasforma según el contexto cultural y temporal. A raíz de esto último surge la pregunta que todo arquitecto se viene haciendo desde hace tiempo…¿Cuál es la trasformación a la que va a tender la arquitectura en este mundo globalizado?

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