Mi infancia tras las rejas

Escrito en 2012 y reescrito en el 2013


“No puede ser / Esta ciudad es de mentira / No puede ser que las brujas sonrían a quemarropa / y que mi insomnio cruja como un hueso / y el subjefe y el jefe de policía lloren /  como un sauce y un cocodrilo respectivamente / no puede ser que yo esté corrigiendo las pruebas / de mi propio elogiosísimo obituario / y la ambulancia avance sin hacerse notar / y las campanas suenen sólo como campanas.

No puede ser / Esta ciudad es de mentira / O es de verdad / y entonces / está bien / que me encierren.

{Fragmento_ Esta ciudad es de mentira. Mario Benedetti}

No crean que no he conocido la sensación de estar tras las rejas,  desde niña esa ha sido la realidad y el primer plano a través del cual veía pasar la vida en mi barrio. En la casa en que vivía cuando tenía 4 años,  jugué con el único vecino que conocí en mi vida a través de las rejas que separaban nuestras casas. Mi parque era el garaje,  mi play la imaginación. Las visitas al Parque de la Paz o al Polideportivo de San Francisco de Dos Ríos se daban solamente en ocasiones especiales,  la primera con mis abuelos donde me tiraba del monte con un pedazo de cartón,  volaba cometas y lanzaba burbujas de jabón al aire y la segunda en diciembre para probar los juguetes de navidad.

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La utilización de la pauta y los materiales en el proceso de diseño

Redactado en marzo del 2005


“El proceso por el cual una imagen espacial puede ser transpuesta a la esfera emocional es expresado por el concepto espacial. Proporciona información  acerca de la relación entre el hombre y lo que lo rodea. El mundo situado ante él es modificado por su presencia; le obliga a proyectar gráficamente su propia posición si desea relacionarse con él”. (Norberg, 1971)

Primer acercamiento gráfico a un espacio conceptual - Taller de Diseño 1 - 2003

Primer acercamiento gráfico a un espacio conceptual – Taller de Diseño 1 – 2003

El tema del proceso de diseño ha estado intrigándome desde que lo enfrenté por primera vez en el primer taller de diseño, hace ya cuatro años. Llegué a esta escuela sin saber qué esperar y lo primero que me pidieron fue hacer un diseño gráfico a partir de un concepto. Recuerdo que me tocó el concepto de movimiento (ahora veo las posibilidades); pero en ese tiempo me quedé en neutro, no sabía qué hacer, cómo ‘entrarle’ al proyecto.

Ese fue el primer momento en mi vida en que me pidieron que interpretara y analizara un concepto para generar una propuesta artística. Allí, junto a otros ciento treinta compatriotas nos sentamos todos en la mesa de dibujo, viéndonos los unos a los otros, con un sentimientos de duda, ansiedad, intriga, temor; pero más que todo curiosidad por tratar de ver, analizar y entender el mundo como lo conocíamos de otra forma, de una manera perceptual, mostrándonos caminos que, por lo menos yo, nunca había encontrado.

Así que luego de asimilar lo que nos pedían, me puse a pensar en relaciones entre el movimiento y los objetos, lugares, formas que conocía para ver de donde podía empezar a dibujar, tenía un caos en mi mente y de un momento a otro, lo visualicé. Al terminarlo, entendí el ejercicio, claro que otro cuento fue la respuesta del profesor en la revisión, cuando denominó mi dibujo …”está como muy visceral, no?”… (nota: primer encuentro con un profesor).

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